Orden de Carmelitas Descalzos

PP. Carmelitas Descalzos de Talavera de la Reina (Toledo)

Los orígenes de La Orden de los Carmelitas

Historia en Talavera de la Reina

Historia de Sta. Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz

La reforma más importante realizada en la orden de los carmelitas fue debida a Santa Teresa de Jesús y a San Juan de la Cruz, que siguió los consejos de aquélla. Esta reforma dio lugar a la división de la orden en dos ramas: la de los carmelitas descalzos, que aceptaron la reforma, y la de los carmelitas de la antigua observancia, popularmente llamados calzados, que siguieron la primitiva regla. La reforma del Carmelo se enfrentó a la oposición de grandes sectores, pero mereció la protección de Felipe II. La Santa Sede aprobó definitivamente la reforma teresiana en 1572. Todas las vicisitudes de las raíces y reformas de los carmelitas han sido explicadas por Santa Teresa y San Juan de la Cruz en sus obras autobiográficas.

En 1568 echó a andar en una especie de alquería apartada, en Duruelo (Ávila), la reforma teresiana. Con el tiempo, y en un proceso rápido de fundaciones, el ideal teresiano se hizo presente en ciudades, en villa, en algún "desierto", siempre acompañaba la popularidad de Santa Teresa por estas tierras.

En el siglo XIX, los carmelitas fueron exclaustrados, sus posesiones y conventos desamortizados, sus iglesias –construidas en barroco característico- transferidas a los obispos o aprovechadas por particulares. Aunque la exclaustración y desamortización se hayan estudiado casi sólo desde los presupuestos y consecuencias económicas, tuvieron como acompañante inexorable la pérdida o dispersión de archivos, de bibliotecas, de obras magníficas o sencillas de arte.

Pocos días antes de la Revolución de 1868 se comenzaron a restaurar las fundaciones del Carmen Descalzo. El 15 de Mayo de 1889 se restauró la vieja Provincia de San Elías de Castilla la Vieja. En esa fecha ya se habían recuperado los conventos de Ávila, de Segovia, de Alba de Tormes, símbolos de la conexión constante con los fundadores, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

La restauración no fue fácil. Y no lo fue por factores múltiples. En primer lugar, por la dispersión forzada que supuso la exclaustración de 1835. Desde antes, la Congregación española de los carmelitas descalzos, al igual que las demás Ordenes religiosos, creciente y floreciente desde su fundación celular en la Guerra de la Independencia, las medidas desamortizadoras del gobierno "intruso" de José Bonaparte, el freno a la admisión de novicios, la política del trienio liberal (1820-1823). Las cifras pueden ser expresivas: la Congregación española llegó, ya algo mermada, en 1820 a contar con 2180 religiosos, que, en 1824 habían descendido drásticamente a 1532 en sus ocho provincias. La recuperación que se sentía en 1835, con 2016 individuos, se cortó con las medidas radicales de exclaustración.

A partir de esa fecha, los carmelitas descalzos de España comenzaron a extinguirse. Sólo quedó en su sitio la comunidad, nutrida, del Desierto de las Palmas como reconocimiento de Castellón a anteriores comportamientos heroicos de los frailes. De los demás, algunos, muy pocos, se acogieron a la provincia aquitana de Francia. Otros, contados, consiguieron permanecer como capellanes o guardianes (a veces como cancerberos) del patrimonio de las mejores reliquias de la Orden (y valoradas en Castilla). Buena parte se acogió a las capellanías de las madres carmelitas de Santa Teresa que, a fin de cuentas, seguirían dependiendo de la jurisdicción de la Orden, al menos hasta 1855. Los más afortunados se encontraron con una situación digna. La inmensa mayoría tuvo que malvivir, en condiciones de miseria, con la escueta pensión que se le atribuyó.

Los carmelitas descalzos fueron exclaustrados y desamortizados pero no extinguidos. Jurídicamente los religiosos –sacerdote y hermanos- fueron provistos de un Comisario, equivalente el superior general anterior, que se comunicaba como podía con los ex religiosos. Desempeñó esta función, en principio, el último General de la Congregación española, fray Pedro del Carmen. Después le sucedió el Padre Juan (Maldonado) de Santo Tomás de Aquino.

Historia de los Carmelitas en Castilla

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Fecha de la última actualización: 15/02/09 .

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